El tiempo es una rueda que
gira y gira eternamente, y cada uno de nosotros va dentro de él girando con
rapidez vertiginosa y sin darnos cuenta en un instante estamos ubicados en
el primer aro, dispuestos a desaparecer de él, y todo sigue igual, porque el tiempo no
depende de nosotros para existir.

Tu supervivencia depende de lo bien que lo hagas; hay una sencilla razón por la que te suceden todas las experiencias de tu vida, hasta la de encontrarte en determinado punto de espacio y tiempo con alguna otra persona, y lo especial de ese encuentro es que ambas se sientan en sintonía y se inviten mutuamente a relacionarse en sus vidas, en entrar cada uno al universo del otro, ya sea para aprender algo la una de la otra. Para que te dé más luz, o para que seas entonces un cuerpo opaco lleno de tristeza.
Siempre existirán pasos
difíciles y gigantescos que procesar; pero hay personas esperándote
dispuestas a conversar, a escucharte y ayudarte a limpiar el camino para que el
universo responda y haga su trabajo. Debemos entender que no todas las personas
en nuestras vidas están para ofrecerte lo que tú deseas… no hay que olvidar que
una sola puede abrir las puertas de su
universo y también cerrarlas…nadie te empuja. Es tu espacio, donde puedes
estar a tu gusto…ese es el secreto. No debes convertirte en juguete de las circunstancias, ni una víctima de tus vecinos… tienes el poder
en tu interior, tienes todo el tiempo del mundo, con ellos o sin ellos. Existen
cantidades de cosas y personas que no son parte de tu vida como obligatoriedad;
todo es la opción que tú decidas... nuestra vida es la obra más magnifica, y sólo debemos convertir
nuestro Universo en el centro de nuestra propia vida.
No podemos desesperarnos
porque las personas en nuestras vidas no puedan estar conectadas a nosotros... sólo nos toca
elegir lo más conveniente … nosotros
mismos podemos realizar nuestro propio milagro.