sábado, 28 de junio de 2014

Julio Cortazar Fragmento de Rayuela en su voz


Seres Alados


Las mariposas, símbolos de libertad, son sencillamente, maravillosas, porque, sufren una metamorfosis... que las convierte de seres pesados de la tierra, a  seres alados.
Con esa sensación de ligereza, que las hace  tan libres, volando como puede volar en un sentido alegórico el alma del poeta.
A su vez las mariposas simbolizan, el renacimiento, el despojo de lo terrenal hacia lo espiritual. 
Ellas  son seres sutiles, que siempre andan jugando y aleteando en los bosques y sobre los lagos. Como mensajeras de la naturaleza, van anunciando nuevos cambios, realizando el milagro de perpetuar la especie mas hermosa, al posarse sobre las flores, llevando con ellas el polen... Disfrutan y danzan con el viento, ¡libremente!.
Hoy, me convertí en una de ellas, hoy experimenté la metamorfosis... de ser un pesado ser de la tierra, para convertirme, en uno  libre y lleno de esa energía que sólo pueden sentir los seres alados, que tenemos el privilegio del amor como compañía....


viernes, 6 de junio de 2014

Lo Bello y Lo Sublime de Immanuel Kant


 
 Las diferentes sensaciones de contento o disgusto descansan, no tanto sobre la condición de las cosas externas que las suscitan, como sobre la sensibilidad peculiar a cada hombre para ser grata e ingratamente impresionado por ellas. De ahí proviene que algunos sientan placer con lo que a otros produce asco; de ahí la enamorada pasión, que es a menudo para los demás un enigma, y la viva repugnancia sentida por éste hacia lo que para aquél deja por completo indiferente. El campo de las observaciones de estas particularidades de la naturaleza humana es muy amplio, y oculta aún buena copia de descubrimientos tan interesantes como instructivos. Por ahora dirigiré mi mirada sobre algunos puntos que parecen particularmente destacarse en este terreno, y más con el ojo de un observador que de un filósofo.
     Como todo hombre sólo se siente feliz en tanto que satisface sus inclinaciones, la sensibilidad que le capacita para disfrutar grandes placeres sin exigir aptitudes excepcionales, no es tampoco cosa baladí. Las personas de fisiología exuberante, para quienes el más ingenioso autor es el cocinero, y las obras de más exquisito gusto se encuentran en la bodega, se entregarán a oír comunes y equívocos chascarrillos con alegría tan viva como aquella de que tan orgullosas se sienten personas de sensibilidad elevada. Un buen señor, que gusta de leer libros porque con ello concilia mejor el sueño; el comerciante, para quien todo placer es mezquino si se exceptúa el que disfruta un hombre avisado cuando calcula sus ganancias; aquel otro, que sólo ama al sexo femenino porque lo incluye entre las cosas disfrutables; el aficionado a la caza, ya sea de moscas, como Domiciano, o de fieras, como A., todos ellos tienen una sensibilidad que les permite gustar placeres a su modo, sin necesidad de envidiar otros y sin que puedan formarse idea de otros. Pero dejemos ahora esto fuera de nuestra atención. Existe, además, un sentimiento de naturaleza más fina, llamado así, bien porque tolera ser disfrutado más largamente, sin saciedad ni agotamiento, bien porque supone en el alma una sensibilidad que la hace apta para los movimientos virtuosos, o porque pone de manifiesto aptitudes y ventajas intelectuales, mientras los otros son compatibles con una completa indigencia mental. Este es el sentimiento que me propongo considerar en algunos de sus aspectos. Excluyo, sin embargo, aquella inclinación que va unida a las sublimes intuiciones del entendimiento y aquel atractivo que sabía percibir la impresión de que era capaz un Kepler cuando, como Bayle refiere, no hubiera cambiado uno de sus descubrimientos por un principado. Es esta afección excesivamente fina para entrar dentro del presente ensayo, destinado sólo a tratar la emoción sensible de que las almas más comunes son también capaces.
     Este delicado sentimiento que ahora vamos a considerar es principalmente de dos clases: el sentimiento de lo sublime y el de lo bello. La emoción es en ambos agradable, pero de muy diferente modo. La vista de una montaña cuyas nevadas cimas se alzan sobre las nubes, la descripción de una tempestad furiosa o la pintura del infierno por Milton, producen agrado, pero unido a terror; en cambio, la contemplación de campiñas floridas, valles con arroyos serpenteantes, cubiertos de rebaños pastando; la descripción del Elíseo o la pintura del cinturón del Venus en Homero, proporcionan también una sensación agradable, pero alegre y sonriente. Para que aquella impresión ocurra en nosotros con fuerza apropiada, debemos tener un sentimiento de lo sublime; para disfrutar bien la segunda, es preciso el sentimiento de lo bello. Altas encinas y sombrías soledades en el bosque sagrado, son sublimes; platabandas de flores, setos bajos y árboles recortados en figuras, son bellos.
     La noche es sublime, el día es bello. En la calma de la noche estival, cuando la luz temblorosa de las estrellas atraviesa las sombras pardas y la luna solitaria se halla en el horizonte, las naturalezas que posean un sentimiento de lo sublime serán poco a poco arrastradas a sensaciones de amistad, de desprecio del mundo y de eternidad. El brillante día infunde una activa diligencia y un sentimiento de alegría. Lo sublime, conmueve; lo bello, encanta. La expresión del hombre, dominado por el sentimiento de lo sublime, es seria; a veces fija y asombrada. Lo sublime presenta a su vez diferentes caracteres. A veces le acompaña cierto terror o también melancolía, en algunos casos meramente un asombro tranquilo, y en otros un sentimiento de belleza extendida sobre una disposición general sublime. A lo primero denomino lo sublime terrorífico, a lo segundo lo noble, y a lo último lo magnífico. Una soledad profunda es sublime, pero de naturaleza terrorífica.
De ahí que los grandes, vastos desiertos, como el inmenso Chamo en la Tartaria, hayan sido siempre el escenario en que la imaginación ha visto terribles sombras, duendes y fantasmas.
     Lo sublime ha de ser siempre grande; lo bello puede ser también pequeño. Lo sublime ha de ser sencillo; lo bello puede estar engalanado. Una gran altura es tan sublime como una profundidad; pero a ésta acompaña una sensación de estremecimiento, y a aquélla una de asombro; la primera sensación es sublime, terrorífica, y la segunda, noble. La vista de las pirámides egipcias impresiona, según Hamlquist refiere, mucho más de lo que por cualquier descripción podemos representarnos; pero su arquitectura es sencilla y noble. La iglesia de San Pedro en Roma es magnífica. En su traza, grande y sencilla, ocupa tanto espacio la belleza -oro, mosaico-, que a través de ella se recibe la impresión de lo sublime, y el conjunto resulta magnífico. Un arsenal debe ser sencillo; una residencia regia, magnifica, y un palacio de recreo, bello.
     Un largo espacio de tiempo, es sublime. Si corresponde al pasado, resulta noble; si se le considera en un porvenir incalculable, contiene algo de terrorífico. Un edificio de la más remota antigüedad, es venerable. La descripción hecha por Halles de la eternidad futura, infunde un suave terror; la de la eternidad pasada, un asombro inmóvil.

martes, 27 de mayo de 2014

Riesgos...

Reír es correr el riesgo de parecer tonto.
Llorar es correr el riesgo de parecer sentimental.
Acercarse a otro es correr el riesgo de involucrarse.
Demostrar sus sentimientos es correr el riesgo de demostrar su verdadero yo.
Poner sus ideas, sus sueños, delante de la gente es correr el riesgo de perderlos.
Amar es correr el riesgo de no ser amado.
Vivir es correr el riesgo de morir.
Esperar es correr el riesgo de desesperar.

sábado, 24 de mayo de 2014

Con la soledad de cerca.


Hoy ha sido un día de esos, donde deseé tanto ser la que tanto te gusta, pero me quedé con la incertidumbre de no poder ser...Me gustaría que te dieras cuenta, y que no me culparas,  que te quedaras conmigo y no te alejaras de mí,  hoy no te encontré...Tú estabas ahí, pero yo no, porque permanecí en otro extremo. Ahora, reflexiono y me pregunto: ¿Qué ocurre en mi mundo?...  ¡Sí, en el mío! donde a veces me gusta disfrazarme de tragedia, o digamos que son paréntesis que se cruzan, y queda la sensación de que no hay salida.
Y entonces ¿cuento con tu comprensión y tu amistad, para salir  del mundo donde se forma mi caos?...O ¿acaso tu ya tienes tus propias convicciones en tu cerebro efervescente?. 
Veo, que te alejas y sales a la calle, y luego desde un lugar remoto, me llamas y me dices exclamaciones inesperadas, por que no entiendes que no ha sido un rechazo...Y quedo nuevamente sin posibilidad, sin explicarte lo que quiero, y trato ahora de calmar  con mi escritura compadecida, mantener contigo un diálogo infinito, de confidencias silenciosas, que no puedo seguir, porque te alejas...Y yo, sigo caminando hacia ti, cómo otras veces, porque hoy me quedé, soñando gozos solamente, sin paseos, sin cielo, sin abrazos, solamente con la soledad de cerca.

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jueves, 22 de mayo de 2014

Somos quienes elejimos ser...




























Cuando empiezan los temores, a subyacer en nuestro subconsciente...Y parte de nuestra vida se nos va en esa actitud, y nos quedamos  ahí, en el mismo sitio, paralizados, como estatuas de sal...pensando cada día que si, que ahora si vamos a hacer algo para remediarlo, y sin darnos cuenta llegamos al final de nuestra vida productiva en ese mismo drama critico que nos afecta...Nos quedamos en esa actitud de conformismo, sin tratar de construirnos y transformarnos cada  día, aceptando la responsabilidad de sencillamente ser nosotros mismos, para que nuestra existencia no nos ahogue, y nos convierta en seres autómatas. 
Nuestra realidad, tiene que  hacernos responsables de la tarea de ser quien elegimos ser, es lo esencialmente humano.
Muchas veces alardeamos de la palabra libertad, sólo para darnos un poco de ánimo , pero no estamos seguros totalmente, de estar conectados a la energía que representa la libertad. No estamos muy seguros, si es el lugar correcto, o el momento indicado...Transitar la vida con un conocimiento verdadero de uno mismo, debería ser la única prioridad de nuestra existencia,  y que cada quien se ocupe de arreglar la suya.







 

miércoles, 21 de mayo de 2014

Mi mente


La única guerra que quiero sostener es conmigo misma. Mi único rival soy yo misma. La única persona a la que debo vencer es a mí misma.. No quiero ser superior a ninguna persona, sino a mí misma.
Dentro de mí misma está la mente consciente que es la fuente de todos mis pensamientos, los que tan sólo yo podré manejar. En mi mente subconsciente está la fuerza que me llega desde el alma, y rige la vida que me permite vivir, y esta es la fuerza que  quiero aprender a programar... 
No hay ningún impedimento para realizar este cambio, siento que mi cerebro, crecerá y se activarán en él nuevos circuitos para darme mayor inteligencia...Así lo creo y así lo decreto.