Metamorfosis en el bosque.
Me gustaba frecuentar un paraje hermoso que
había descubierto en mis paseos por el bosque, había una cascada que desde lo
alto se deslizaba, formando con la espuma blanca un espejo de agua.
Allí permanecía largo tiempo contemplando nítidamente mi propia figura y la de los árboles que rodeaban el paisaje. No sé si soñaba, pero surgían imágenes que desfilaban allí dentro, y sentía que mi alma escapaba hacia ese lugar encantado, y desee quedarme en ese otro mundo paralelo para siempre. En esa contemplación, me encontraba, cuando sentí que había alguien observándome fijamente desde hacía algún tiempo, se movía entre los árboles. Una rama al caer desde un árbol cercano, me hizo desviar la atención y me encontré de pronto con un pájaro negro. Sentí una gran ternura en su mirada, y mi alma se inundó de alegría. Todo se confabuló para ese encuentro, vi duendes, escuché el bosque susurrar nuestros nombres, las flores nos bañaron con su perfume y el sol se ocultó para dejarnos solos con la luna; esa noche el monte se convirtió en un gran lecho, se hizo un circulo de amor con luces tenues que nos envolvía.
Allí permanecía largo tiempo contemplando nítidamente mi propia figura y la de los árboles que rodeaban el paisaje. No sé si soñaba, pero surgían imágenes que desfilaban allí dentro, y sentía que mi alma escapaba hacia ese lugar encantado, y desee quedarme en ese otro mundo paralelo para siempre. En esa contemplación, me encontraba, cuando sentí que había alguien observándome fijamente desde hacía algún tiempo, se movía entre los árboles. Una rama al caer desde un árbol cercano, me hizo desviar la atención y me encontré de pronto con un pájaro negro. Sentí una gran ternura en su mirada, y mi alma se inundó de alegría. Todo se confabuló para ese encuentro, vi duendes, escuché el bosque susurrar nuestros nombres, las flores nos bañaron con su perfume y el sol se ocultó para dejarnos solos con la luna; esa noche el monte se convirtió en un gran lecho, se hizo un circulo de amor con luces tenues que nos envolvía.
Sentí una transformación
en mi cuerpo, y en mi espíritu, ahora soy un ave igual que él, y en ese momento
por primera vez experimenté una sensación de plenitud, de éxtasis total que me
ha acompañado en todos los instantes que he permanecido a su lado. Mis deseos
recónditos se hicieron realidad, la soledad quedó en el bosque surcada y rota,
como un fragmento de mi vida pasada. En un instante subí a sus
enormes alas sin ningún temor, emprendiendo un vuelo hacia nuevos horizontes, hemos
cruzado el mar, hemos andado otros bosques y en muchas ocasiones hemos hecho
nidos de amor a la medida de nuestros deseos, en absoluta libertad, porque
ahora tenemos nuestras alas de pájaros.
El amor surgió en el
bosque, mientras el espejo de agua de la cascada, reflejaba mi imagen, y
guardaba mis sueños en aquel recinto de soledad. Pero en un mágico instante,
nuestras almas se encontraron y transformaron, hasta encontrar horizontes de
oro en compañía del amor.
¡Eres mi pájaro negro, pintado y labrado en mi
corazón!